Isabel Gil Terrats

Isabel descubrió su pasión por el teatro interpretando en el colegio a Gustavo Adolfo Bécquer. No era la primera vez que hacía teatro, pero sí fue la primera vez que entendió lo que era vivir una vida que no es la propia. Entendió las motivaciones del personaje, entendió su manera de reaccionar, incluso la universalidad que había en su manera de sufrir o de amar. De repente, todo encajó. Ya no había texto, sino una situación que había que vivir y resolver «aquí y ahora».
Ya en la adolescencia, siguió interesándose por la interpretación, realizando varios cursos que no hacían más que confirmarle lo que ya sabía: que amaba utilizar su cuerpo y su voz como instrumento para contar historias y transmitir emociones.
Su mente curiosa le llevó a estudiar Ciencias Físicas, pero en los últimos años de carrera, decidió dejarla para volver al teatro. Así, en el año 2012, se diplomó en Interpretación Teatral en la escuela ArtEspacio PlotPoint y, desde entonces, se ha mantenido activa, colaborando con varias compañías, actuando en diversos montajes e, incluso, dirigiendo. Tiene varios premios de interpretación en certámenes de teatro aficionado, como el de Siete Llaves de Sepúlveda o el de Teatro Clásico de Moratalaz.
Un último detalle. Odia cuando la gente le dice que, como actriz, puede mentir con facilidad o mostrarse de una manera que no es, como si fuera tan fácil ser cualquier personaje. Nada más lejos de la realidad. Para ella, actuar es lo opuesto a mentir, es construir una verdad sólida y real, despacio, conociendo las necesidades y motivaciones del personaje, con mimo y mucho respeto. Así nace la verdad, y ahí radica la dificultad.