A la edad de 8 años participé en una obra de teatro escolar. No decía ni una palabra, pero por lo menos no hice de árbol.
Pasaron muchos años. Por azar comencé en la Escuela de Impro de Pablo Pundik, en Madrid, luego seguí aprendiendo en las Escuelas municipales de S.S. de los Reyes (en la que participé en la obra Los Figurantes), y de Tres Cantos, Grupo de teatro del Centro municipal de mayores de Tres Cantos, (actuando en diversas obras, entre ellas Cuatro corazones con freno y marcha atrás).
Varios años en el Grupo de Impro de la Universidad Popular de Tres Cantos, en la Escuela de actores de Susana Merino, (figurando en diversas obras, destacando Yermas de siempre). En la actualidad el destino me ha traído hasta la Compañía Desparpajo, habiendo dado vida a personajes en La Dama boba y Pasión baturra y participando en nuevos proyectos.