MCD

Una farsa de Ernesto Monteagudo sobre el mundo de
la empresa

Vivimos en un tiempo en
el que los modelos de empresa productiva y los
de las relaciones laborales, conseguidos tras muchos años de análisis,
de trabajo, de luchas y de negociaciones, se tambalean. Los empresarios
han cambiado su papel de promotores de la producción por el de
especuladores, buscando beneficios a corto plazo en lugar de la
creación de valor de cara al futuro. Directivos y ejecutivos buscan más
su propio interés que asegurar la viabilidad y la buena marcha de la
empresa. Impulsados por los movimientos especulativos de los
accionistas, creadores de la moda
de pago mediante stock
options, se han convertido en contables, ingenieros de
cifras y balances, que se ocupan únicamente de hacer subir el valor de
las acciones a cualquier precio, sin tener en cuenta los efectos que
sus medidas puedan tener en el futuro de la propia empresa y del resto
del mercado y de la sociedad. En este cambio de marco, los trabajadores
se acomodan a lo que venga, soportando recortes en las condiciones
laborales a cambio de nada, con tal de que les dejen vivir tranquilos.
De este río revuelto
nace un modelo de trabajo caótico, sin visión de futuro, en el que se
olvida el mañana y sólo se vive el hoy, recurriendo constantemente a la
improvisación. En los países de habla hispana se conoce este modelo con
el nombre de M.C.D.,
por aquello de que se trabaja a la “me
cagüen diez”.

Dicen que la comedia es un drama que nos resistimos a tomar en serio. Ernesto Monteagudo lleva este drama al extremo de la farsa. En su obra nos presenta una empresa imaginaria, (casualmente llamada MCD), que bien se pudiera considerar como un estereotipo de los modernos postulados descritos anteriormente. La realidad de esta empresa se desarrolla en dos planos paralelos. Por un lado, el plano del marketing y la imagen externa, donde todo es perfecto y ordenado. Por otro, el plano del trabajo cotidiano, interno, día a día, donde el modelo M.C.D. campa a sus anchas. Un plano lleno de mediocridades, chapuzas, escaqueos… Un plano gris, muy gris. Tan gris que nos hace recordar el cine mudo del primer tercio del s. XX, en el que los personajes en blanco y negro se mueven al ritmo sincopado de ragtime y blues según soplen vientos favorables o adversos.
Todos preferimos reír a llorar. Si esta obra es capaz de provocar la risa en quienes la contemplan, es probable que también los lleve a reflexionar sobre el camino que estamos andando. ¿Estamos tan lejos de las extravagantes situaciones que se cuentan en la obra? Así, quizá, reflexionando, podremos hacer algo por volver a convertirnos en los dueños de nuestro destino, abandonando el río revuelto al que nos arrastra el modelo M.C.D.

Argumento
Los altos ejecutivos de la empresa Multinational Computers Division, MCD, realizan un brainstorming para buscar nuevas maneras de aumentar sus beneficios. Con el fin de buscar financiación, realizan una presentación a un gran grupo de inversores para convencerles de que les confíen su dinero. Para ganar su confianza, ¿qué mejor que contarles cómo funciona la empresa por dentro? Pero entre lo que se cuenta y la realidad siempre hay diferencias… ¿Quieren ver, realmente, cómo son las cosas vistas desde dentro?¿Quién es quien en MCD?
